el caballero oscuro: la leyenda renace

| 6 comentarios

1. Cuando se mencionan los aciertos de Christopher Nolan en su acercamiento al personaje creado por Bob Kane y Bill Finger, acostumbra a señalarse su capacidad para (a diferencia de, sin ir más lejos, el últimamente muy reivindicado Tim Burton) mantener el interés del espectador sobre la figura dual de Bruce Wayne/Batman a pesar de la fuerza dramática y el magnetismo de los enemigos. Algo en lo que tiene mucho que ver, es justo reconocerlo, a la magnífica interpretación brindada por Christian Bale, sin lugar a dudas, y con justicia, el mejor intérprete del Hombre Murciélago de la historia; sin embargo, la raíz del logro tiene un origen mucho más narrativo: la inteligente forma en la que, en cada una de las películas que forman su trilogía,  Batman BeginsEl caballero oscuro y El caballero oscuro: La leyenda renace, el director angloamericano ha sido capaz de darle a su protagonista un arco dramático estimulante, atractivo. Si en la primera, claro está, recorría el camino hacia convertirse en un héroe, en su secuela se veía obligado a profundizar en el auténtico significado de la heroicidad, mientras esta conclusión de la saga le lleva a renacer como individuo, a reconstruirse interiormente desde la decadencia, para poder volver ser el Señor de la Noche de Gotham.

Y es que, a pesar de que la presencia de Bane parece evidenciar la inspiración de la película en el ciclo argumental comiquero Knightfall y sus derivaciones en el universo DC (con detalles extraídos de Tierra de nadie, sobre todo el aislamiento de la ciudad y el papel de la policía en la trama), en realidad está claro que Nolan se ha basado sobre todo y ante todo en El regreso del señor de la noche, una de las grandes obras de Frank Miller, de la que el director y su hermano Jonathan adaptan ideas, conceptos y, sobre todo, un interesante aire crepuscular que la aparta de sus antecesoras. Ese Bruce Wayne retirado, prematuramente envejecido, que recupera su vitalidad física y anímica volviendo a vestirse de murciélago (y se convierte de nuevo en un símbolo para Gotham, después de haber caído en un relativo olvido), es sin duda lo más cerca que ha estado el cine a llevar a la pantalla la admirada novela gráfica de Miller.

2. El principal problema de este filme es que tiene que superar la alargada sombra de El caballero oscuro, que sigo considerando, a mi juicio, la mejor película de superhéroes jamás rodada (y sí, me gustan mucho Los Vengadores de Joss Whedon, pero no tanto como para desbancarla dentro de ese ránking personal), y que el propio Nolan se ve incapaz de superar. En gran parte, porque el recuerdo del Joker legado por Heath Ledger resulta difícil de superar, por más que Tom Hardy sea capaz de convertirse en un malvado igualmente amenazador e imprevisible, a pesar de ofrecer una interpretación muy distinta a la de aquél (muy controlada, muy física, mucho más elaborada a partir de sutilezas y pequeños detalles), y sobre todo, a partir del interesante contraste entre un aspecto amenazante, brutal, y una voz un tanto ridícula, meliflua, que recuerda al mismísimo C3PO. Algo que no es casual ni gratuito, sino que busca darle un punto entre patético y perturbador.

Pero no, el gran problema de El caballero oscuro: La leyenda renace es que quiere ser tan ambiciosa, abordar tantos terrenos y profundizar en tantos detalles que, por momentos, se ahoga en sí misma. Eso la hace mucho más irregular, mucho más imperfecta, con un trazado argumental lleno de altibajos porque sus 164 minutos se hacen excesivos o, todo lo contrario, escasos para sus tremebundas intenciones. Es de agradecer, desde luego, que Nolan se tome su tiempo para exponer los conflictos principales, así como para desarrollar a los personajes (excepto algún papel-trampa, engañosamente superficial para hacer pensar al público lo que no es: los ecos de El truco final (El prestigio), y su juego con la narración y las expectativas del espectador, están muy presentes, mucho más de lo que parece), pero el ritmo del conjunto acaba sufriendo por ello: los momentos más brillantes, que rayan a una excelencia igual o superior al anterior filme de la trilogía, deben convivir con otros demasiado expositorios, en los que se plantean demasiadas ideas a través de los diálogos y se echa en falta una menor precipitación en algunos elementos narrativos.

3. Lo más interesante de la película es aquello que la aparta, como su antecesora, de la un tanto superficial Batman Begins: su esfuerzo por dotar al relato de una cierta carga de reflexión moral y política que está muy en sintonía con la trayectoria del propio personaje en los cómics. Así, si como antes comentábamos, El caballero oscuro planteaba el sentido de la figura del héroe, y su función dentro de una sociedad hundida en el caos, en esta ocasión Nolan traza paralelismos con el terrorismo islámico (es fácil ver en Bane y sus acólitos una trasposición de la filosofía de al-Qaeda, sobre todo su nihilismo y sus ansias de destrucción suicidas: ¿tendrá algo que ver la idea con ese proyecto de Frank Miller que iba a llamarse Holy Terror, Batman! y acabó siendo Holy Terror?) para evidenciar la debilidad de nuestra sociedad actual, aburguesada, dormida en los laureles, frente a aquellos que están despojados de lo más básico y que, a diferencia de nosotros, no tienen nada que perder. De ahí a ver un ataque a movimientos como el 15-M o el Occupy Wall Street, va un trecho, pero ése es el peligro de juzgar precipitadamente una obra tan compleja como ésta.

Porque, además, tanto Batman como el Comisario Gordon y, sobre todo, el interesantísimo personaje del joven policía John Blake, que aborda Joseph Gordon-Levitt con su habitual solvencia, plantean la imposibilidad de defender la ley a partir de las reglas que impone nuestra legislación, ya que los corruptos y los malvados son capaces de saltárselas con alegría, jugando con ellas, y sin consecuencias graves... El gesto que Blake tiene en el clímax de la película, el de lanzar su placa de policía al río, marca un paralelismo, en absoluto gratuito, con el similar que realizaba Clint Eastwood al final de Harry el Sucio. Nolan plantea también lo decepcionante de un sistema que permite que exista lo perverso, e incluso le ofrezca más garantías que a la supuesta normalidad y/o legalidad, y al mismo tiempo añade la misma reflexión que culminaba Harry el Fuerte: aunque a veces haya que saltárselo para imponer una cierta justicia, sigue siendo necesaria la existencia de dicho sistema para que nuestra sociedad no acabe cayéndose a pedazos.

4. Pero El caballero oscuro: La leyenda renace también es espectáculo, y además de alto nivel. A estas alturas, Nolan se ha convertido en un director de set pieces más que interesante (¡menuda diferencia con las escenas mal rodadas y mal montadas de Batman Begins!), que ha alcanzado una pericia en la creación de secuencias de acción que ya explotó en toda su intensidad, al menos para el que esto firma, en la estupenda Origen. El director ha alcanzado un nivel expresivo espléndido como entertainer, y logra conciliar unas escenas dramáticas de una intensidad prodigiosa (atención al plano final, uno de los mejores y más optimistas de su carrera) con unas persecuciones y unos enfrentamientos físicos muy bien trenzados, y que dan lugar a un espectáculo de acción destinado a arrasar en taquilla. Una vez superada la primera hora de metraje, y planteados los conflictos principales, la película alcanza un ritmo tan esplendoroso que dudo que haya muchos (excepto, claro está, los haters de Nolan, que parecen haberse multiplicado con el tiempo: curiosamente, yo he recorrido el camino contrario, no me convencía y su cine ha acabado ganando mi interés) que sean capaces de levantarse del sillón y perderse un segundo más de película... Desde luego, supone un cierre brillante a la trilogía de Nolan, y una buena conclusión que, a pesar de estar concebida como tal, deja las puertas abiertas a continuar la historia con los mismos actores y personajes. Veremos si el potencial taquillazo no lleva a Warner a insistir a sus responsables para continuar con la saga...

Nota: Otras opiniones muy a tener en cuenta, como complemento de la mía, son la de Diego Salgado en Fanzine Digital y la de Tomás Fernández Valentí en su blog.

diez años de miradas de cine

| 0 comentarios

Mi primer contacto con Miradas de Cine proviene de hace seis años, cuando me pidieron que contestara a un breve cuestionario para el dossier sobre la crítica de cine que hicieron en junio de 2006. Fue algo corto (e indoloro), y de hecho no dejó más huella. Y es que, por entonces, las cosas eran muy distintas. Yo llevaba poco escribiendo profesionalmente sobre cine, el equipo de la revista seguía siendo más o menos el original, y las ganas de escribir que me sobraban de Dirigido las volcaba en este blog, desde hace un tiempo un poquito abandonado (las servidumbres de Facebook y Twitter obligan).

Por aquel entonces tuve como alumno, en una escuela con la que hace tiempo que no estoy relacionado, a un jovenzuelo que aún no sabía lo importante que llegaría a ser en mi vida. Se llamaba Roberto Alcover Oti, y la relación que establecimos fue consolidándose hasta convertirse en una amistad que floreció en el Festival de Sitges de 2006 (y que con los años ha ido haciéndose cada vez más profunda y más sólida), donde además hizo de enlace para presentarme, en vivo y en directo, a algunos de los miembros del equipo de la revista. Edición de Sitges a edición de Sitges (y con algunas incursiones en la Muestra Sci-Fi de por medio), fui haciendo cada vez más piña con gente como J.D. Cáceres, Lolo Ortega, Sergio Vargas, Javi Pulido, Óscar Brox y Diego Salgado, hasta el punto de que algunos de ellos incluso vinieron a mi boda allá por el verano de 2009... ¡Madre mía, cómo pasa el tiempo!

Ese año había empezado a colaborar de forma más o menos esporádica en Miradas, primero en dossiers (incluida mis entusiastas aportaciones a la reflexión colectiva sobre Perdidos) y, más tarde, haciendo pequeñas incursiones en la sección de actualidad... Además de aportar tres esforzados textos para el primer libro publicado por la revista (que esperamos que sea el primero de muchos), Cien miradas de cine. Y es que, por más que el trabajo y el nacimiento de mi primer hijo me dejan cada vez con menos tiempo, la amistad, el cariño y el respeto que siento hacia todos los que siguen luchando por la revista me llevó a, el pasado mes de noviembre, incorporarme a su redacción de forma estable (más tarde también se ha añadido otro miembro no oficial de la publicación, Salva Solano), comprometiéndome a hacer, al menos, una aportación mensual que intento que esté a la altura de mis excelsos compañeros de página.

Por todo ello, celebro con orgullo este décimo aniversario de Miradas de Cine, una efeméride que es mérito del esfuerzo de todos los que están detrás, y le dedican tiempo sin esperar remuneración alguna a cambio, más allá del gusto de hablar de aquello que nos apasiona. Ojalá mis pequeñas aportaciones hayan contribuido de alguna manera a mantenerla viva, palpitante, y tan comprometida (a nuestra manera, por supuesto, tal y como señala Roberto en su texto conmemorativo) como siempre... Seguiremos luchando como hasta ahora, pero también riéndonos y pasándolo bien frente a unas cervezas, porque ¿acaso no es eso lo importante de todo esto?

immortals

| 0 comentarios

"Hasta el momento, no había podido decidirme sobre si me gustaba o no el cine de Tarsem Singh. Por un lado, La celda siempre me ha parecido un caos pretencioso e infumable, insalvable en su barroquismo estético; en cambio, la posterior The Fall: El sueño de Alexandria resulta mucho más equilibrada y madura, y con un uso notablemente más inteligente de las influencias pictóricas que siempre ha reconocido el director indio (...). De alguna manera, pues, su reciente Immortals venía a ser una especie de reválida personal, una posible confirmación de su talento como filmmaker, y su potencial consagración en el estrellato de Hollywood."

El resto del texto (que, sí, ha aparecido un poco más tarde de lo que me hubiera gustado), en la sección de críticas de Miradas de cine. Curiosamente, aunque la película me ha parecido infumable, no había leído comentarios demasiado negativos, más allá del de Tomás Fernández Valentí...

dirigido por 418

Hay mucho y para todos los públicos en el número 418 de Dirigido Por. La parte del león vuelve a llevársela la segunda (y última) parte del dossier sobre cine negro, en el que intervengo escribiendo sobre una magnífica película, Out of the Fog, y otra meramente simpática, Luz roja. De hecho, este mes no he escrito mucho más para poder dedicar plena atención a los otros dos textos de los que me he encargado: por un lado, una crítica a doble página de The Yellow Sea, y por el otro, un Flashback dedicado a la edición en DVD de Troll Hunter. Eso sí, hay muchos otros contenidos interesantes, incluyendo una entrevista exclusiva con Alexander Payne, un pequeño dossier sobre Nicolas Winding Refn aprovechando el retrasado estreno de Drive, así como otras críticas entre las que está la de La chispa de la vida... Debut en la revista de Diego Salgado, un fichaje de categoría que, unido al también reciente de Beatriz Martínez, desmiente eso de que no se incorporan nuevos nombres a la publicación (atención a Gerard Casau, que también escribe desde hace unos meses).

imágenes de actualidad 320

| 0 comentarios

Imágenes arranca 2012 con su número 320, que incluye un par de blockbusters, Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres y Sherlock Holmes: Juego de sombras, y unas cuantas películas de prestigio, como Los descendientes, J. Edgar y The Yellow Sea. Este mes, aparte de la habitual sección de noticias, me he encargado de escribir sobre Albert Nobbs, Atraco por duplicado, The Collector, Cuenta atrás, Una boda de muerte, The Devil Inside, Bajo amenaza y Jack y su gemela (como siempre, hay un poco de todo, como en botica), y además he dedicado una crítica a la maravillosa Attack the Block. A destacar también los avances que Tomás Fernández Valentí escribe sobre Prometheus, El gran Gatsby, Brave y Hombres de negro III.

adiós, t-virus

| 0 comentarios

Hace poco tuve la oportunidad de comer brevemente con dos viejos compañeros de andanzas en PlanetStation (los artistas antes conocidos como Snatcher y Don Crack) y, aparte de ponernos al día en nuestras respectivas vidas, departimos durante un rato sobre la actividad videojueguil que a ambos les concierne, y que yo intenté seguir con creciente desconcierto al darme cuenta de algo: no me enteraba de nada. Yo, que hasta hace casi tres años, todavía escribía en revistas como EDGE y NGamer, me encuentro que, poco a poco, casi sin darme cuenta, tanto mi actividad profesional como mi vida personal me han ido alejando de la actualidad del mundo de los videojuegos y que, excepto los trailers que veo publicados en Facebook o en páginas especializadas, estoy absolutamente descolgado de este mundillo. Y lo que, a priori, fue una sensación de honda tristeza, de pérdida, se convirtió en la (serena) confirmación de una realidad: las cosas han cambiado. T-Virus ya no existe.

Ha quedado muy lejos la época en que todavía soñaba con resucitar, de alguna forma, el espíritu PlanetStation. Le tengo un cariño bárbaro a aquella etapa (así como a toda la gente que conocí, tanto compañeros de trabajo como lectores fieles), y siempre formará parte de la persona que soy hoy en día, pero la vida me ha llevado por otros derroteros y, ahora mismo, estoy pendiente de otras cosas. Ni mejores ni más importantes: simplemente diferentes. Pero igualmente ilusionantes, y que espero que sigan dando cada vez más y mejores frutos. El tiempo lo dirá.

apocalipsis ya: el cine del fin del mundo

| 0 comentarios

Ha sido un parto largo y complicado, pero al fin puede comprarse ya la primera incursión de Sendemà Editorial en el mundo de las publicaciones sobre cine, Apocalipsis ya: El cine del fin del mundo, un volumen colectivo coordinado por Carlos Arenas cuyo descriptivo título resume muy bien su alcance temático. En este caso, mi aportación ha sido un capítulo sobre catástrofes atómicas, que espero que no quede demasiado empequeñecido frente a las aportaciones de monstruos como Antonio José Navarro, Román Gubern, Jesús Palacios, Pilar Pedraza, Frank G. Rubio o Montserrat Hormigos, todas interesantísimas y llenas de clarividencia. El libro se presentó en Sitges, con intervención del director francés Xavier Gens, antes de que saliera de imprenta, pero ahora puede adquirirse en tiendas y a través de la web de la editorial. Os aseguro que vale la pena: la edición es preciosa.

más reacciones a superhéroes del cómic al cine

| 0 comentarios

Poquito a poco, van apareciendo más reacciones a Superhéroes: Del cómic al cine... De momento, todas positivas, cosa que hay que agradecer después de tanto tiempo invertido:

- En La Claqueta, entrevista con Pepe Nieves y su equipo (a partir del minuto 25)
- En Sitio de Ciencia-Ficción, crítica de Francisco José Súñer Iglesias
- En Proyecto Naschy, crítica de Serendipia
- En Visual, reseña sobre el libro
- En Cine Archivo, entrevista de Álvaro San Martín (próximamente, también crítica)
- En DeCine21.com, crítica de Juan Luis Sánchez
- En La Biblioteca Langlois, crítica de Fran J. Ortiz

dirigido por 417

Quizás el núm. 417 de Dirigido no sea tan variadito como el anterior, pero no le faltan contenidos interesantes. Empezando con el dossier de perlas del cine negro, en el que colaboro escribiendo sobre The Verdict, de Don Siegel, Muerte al amanecer, de Harold Clurman, y Nightfall, de Jacques Tourneur, y extendiéndose a las críticas de J. Edgar, El topo (incluyendo una estupenda entrevista con Tomas Alfredson) y Attack the Block, así como las crónicas del Festival de Valladolid y la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Por mi parte, mi aportación son sendas críticas de Acero puro y Paranormal Activity 3, así como un artículo en el que gloso las maravillas, que podemos disfrutar ya en DVD gracias a Emon, del Halloween II de Rob Zombie. Y no es para menos, creedme.

imágenes de actualidad 319

| 0 comentarios

Este mes, Imágenes incluye muchos estrenos contundentes, como Misión: Imposible - Protocolo Fantasma, Immortals, Attack the Block o El topo, pero no me ha tocado a mí hablar de ellos (atención a la entrevista con Gary Oldman, muy muy interesante). En esta ocasión, he escrito sobre In Time, Route Irish, Rare Exports: un cuento gamberro de Navidad, Bunraku, Si quiero silbar, silbo, El futuro y El verano de Martino: un variadito que incluye propuestas interesantes, otras no tanto y algún truñito. Claro que, para truño, la película de la que hago una breve crítica, Detrás de las paredes, de lo peorcito que se ha estrenado últimamente.