Después de todo el pitote formado en el submundillo de la crítica por cartas a diarios, foros belicosos y blogs con problemas de trolleos masivos, es refrescante encontrarse con alguien que transmite tanta serenidad y unas ideas tan claras y maduras como Quim Casas, compañero de Dirigido Por, en esta entrevista para Blog de cine. Su ejemplo de profesional todoterreno y currante incansable debería servir de reflejo a todos los que quieren empezar en esto: vale más, al menos para el que esto firma, una carrera construida sobre la solidez profesional que un precipitado salto sin red que intente epatar a todo el mundo.
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15:18

Ayer emitió RTVE el primer episodio de la esperadísima sitcom de ciencia-ficción de Álex de la Iglesia y resulta, reconozcámoslo, tentador evaluarla por lo visto en esos primeros 35 minutos. Sin embargo, no habría que dejarse llevar por la sensación transmitida de clara irregularidad (a la que no ayuda lo poco aprovechado que está el formato cine: los encuadres no lucen, quizá por la uniformidad en la iluminación de los decorados), porque estamos hablando del capítulo piloto de un género tan complicado como el humorístico. Habría que esperar unas semanas para dejar que los actores vayan cogiendo el tono, ajustándose a sus personajes y desarrollando la química entre unos y otros para saber qué puede dar de sí este Pluton BRB Nero, pero está claro que De la Iglesia y su guionista habitual, Jorge Guerricaechevarría, tienen muy claros sus referentes y han tomado buena nota de lo que más les interesa de éstos. Hay cosas por pulir, pero también buenas ideas, soluciones divertidas y unos cuantos actores en especial estado de gracia... Vale la pena, sin duda, darle una oportunidad a la serie. Esperemos que RTVE también sea capaz de dársela si las audiencias no responden desde el principio.
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14:53

Sí, el chiste no es precisamente original. De hecho, debe ser una de las formas más sobadas de reírse del lenguaje complejo que algunos tenemos que usar para expresar nuestras ideas (también complejas) sobre cine. Pero lo importante es que debería ayudar a adoptar cierta perspectiva a todos los que nos dedicamos a la escritura cinematográfica, y darnos cuenta de que no sólo no somos tan importantes como a veces nos creemos, sino que la gran mayoría del público ni siquiera sabe que existimos.
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12:22
Con la pena de que, este año, no ha habido suerte a la hora de conseguir cubrir el Festival de San Sebastián (sobre todo, porque por allí andaban algunos amiguetes que tenía ganas de ver), uno al menos puede consolarse por el hecho de que, dentro de muy poco, ya podré lanzarsm de cabeza a disfrutar del Festival de Sitges.
A pesar de que la edición que se nos viene encima es, digámoslo ya, un poco rara. Los grandes nombres, más allá de retrospectivas y homenajes, brillan por su ausencia, así que o es un festival de gozosos descubrimientos o va a ser más irregular de lo habitual. Ya comentamos en su momento que había películas interesantes a destacar, pero ahora que ha aparecido el listado definitivo de films, podemos empezar a hacer cábalas sobre lo que puede resultar más suculento.
Está claro que hay que congratularse por poder ver The Sky Crawlers, de Mamoru Oshii, tras su paso por Venecia, como puede ser interesante ver qué ha logrado (o no) Guy Ritchie con RocknRolla, o ver si Encarnaçao do Demonio merece el redescubrimiento de José Mojica Marins (o simplemente, descubrimiento) que parece haber provocado, o si Pupi Avati vuelve a remover las aguas del fantástico con The Hideout, o qué marcianada ha parido Bruce LaBruce con Otto; or Up with Dead People. Como apuestas a descubrir, me pica la curiosidad por saber qué tal esa película de Trygve Allister Diesen acabada por Lucky McKee que se llama Red, igual que quiero saber qué hace Jamie Blanks con su remake de Long Weekend (con guión, de nuevo, del recuperado Everett DeRoche). Y por supuesto, uno no puede perderse propuestas tan radicales como Philosophy of a Knife, de Andrey Iskanov, o la supuestamente misteriosa Reality Killers.
Está claro que es un imprescindible saber qué ha hecho Gil Kenan en su salto al cine de imagen real con City of Ember. Pero además, como buen fan de Naoki Urasawa, estoy deseando ver lo que ha hecho Yukihiko Tsutsumi con 20th Century Boys, así como estará bien repasar la mitología de Gainax con Evangelion 1.0 You Are (Not) Alone. Y me muero de la curiosidad de ver cómo enfocan las artes marciales tanto Fighter, de Natasha Arthy, como Chocolate, de Prachya Pinkaew (ambas con heroínas femeninas), además de recuperar la seminal King Boxer, de Jeong Chang-hwa. También habrá que echarle un ojo a lo que pueden hacer en solitario Marc Caro con Dante01 y Daniel Myrick con The Objective. Además de darle una oportunidad a Embrión, de Gonzalo López, remake de un pinku eiga de Koji Wakamatsu, en la que ha estado implicada gente bastante cercana.
Por supuesto hay mucho más que ver y que disfrutar (como la curiosa iniciativa del Eastpak Zombie Walk... no esperen verme vestido de muerto viviente, aunque quizá sí en los conciertos), aunque lo mejor será, como siempre, la compañía (este año más que nunca, que ya es decir), la diversión y las ganas de pasarlo bien.
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20:00
Recupero este texto, que ya tiene unos años encima, de la desaparecida web Distrito 13
No deja de ser curioso que, allí donde la versión cinematográfica de Akira no acaba de funcionar, en el sentido de acabar de dotar de interés y plenitud dramática a su trama, es donde su versión manga original brilla con fuerza inusitada. Leer los seis tomos de la publicación de Ediciones B es una experiencia tan intensa, tan arrebatadora gracias al talento de Otomo, que es imposible no entender por qué se ha convertido en una de las obras más influyentes del cómic japonés moderno (al fin y al cabo, autores como Masamune Shirow son admiradores declarados y evidentes del creador de Akira).
De hecho, después de leer todos esas páginas, resulta comprensible que Otomo fuera incapaz de adaptar su propia obra: simplificar tal cantidad de temas, historias, sensaciones y personajes para, además, darle a todo ello un forma cinematográfica autónoma es una tarea prácticamente imposible sin tender a la abstracción (sobre todo, porque además aún tardaría cinco años en terminar el cómic). El argumento de Akira tiene tantos puntos de fuga, tantos focos de interés, que su autor puede permitirse chulerías como hacer desaparecer al protagonista, Kaneda, durante casi un tomo entero y que el manga no se resienta: el resto de personajes protagonistas tienen tanto interés y tantísima fuerza que pueden cargar con el peso del argumento. Resulta admirable que, con tantos matices que desplegar, Otomo mantenga el pulso en todo momento, pues lleva la narración con una maestría y una solidez que hacen lamentarse de que no se haya prodigado más en las series largas... Claro, que sería realmente muy, pero que muy difícil que el resultado volviera a estar a la altura de una obra tan magna (y tan personal) como ésta.
Aunque lo más interesante de Akira, sin lugar a dudas, es su profunda carga de reflexión sociopolítica. Los movimientos de los grupos de poder, así como la corrupción y los intereses creados que hay en ellos, tienen una importancia fundamental en el argumento, además de un hecho muy relevante que (desgraciadamente) desapareció sin dejar rastro en la adaptación cinematográfica: la nueva hecatombe que Akira provoca en Neo-Tokyo a la mitad del manga. Una situación que provoca interesantes reflexiones sobre cómo este tipo de desastres pueden llegar a afectar al orden de las cosas, o sobre cómo se comportan las personas cuando deben sobrevivir en un entorno devastado, por no hablar de su final (que no revelaremos en estas líneas) en que Kaneda, después de todas sus aventuras, reencuentra la rebeldía de sus primeras apariciones en el cómic.
Claro que, por encima de eso, laten temas mucho más cotidianos e intimistas como la amistad, el amor, la fidelidad, el coraje, la traición, lo atractivo del poder y, sobre todo, cómo los pequeños pasos que uno da en la vida pueden afectar a todos los demás. Y es que al final, lo dramático del enfrentamiento entre Kaneda y Tetsuo no es la posibilidad de que el mundo desaparezca, sino cómo una amistad entre dos niños solitarios ha acabado derivando en una enemistad acérrima que, en realidad, es consecuencia de las decepciones que se han provocado mutuamente. Es una gozada ver cómo los personajes van madurando, siendo cambiados por las circunstancias, para bien o para mal.Pero Akira también destaca, claro está, por el dibujo, claro, eficaz y tremendamente narrativo de Katsuhiro Otomo. A diferencia de otros autores nipones, que para rellenar espacio no dudan en utilizar splash pages, sus páginas suelen estar llenas de viñetas repletas de información, pese a que, gracias al sentido del ritmo del dibujante, nunca se hacen nada pesadas. Otomo es un mangaka de estilo clásico, más cercano a autores europeos de ciencia-ficción como Moebius que a la limpieza de líneas a lo Tezuka, pero a pesar de ello abundan un sentido de la espectacularidad tremendo, inequívocamente japonés en su abundancia de líneas cinéticas y expresividades deformadas. Las abundantes escenas de acción de la serie (porque las hay, por mucho que la historia que cuente sea profunda) son una auténtica de maravilla de planificación: de hecho, evidencian el porqué del éxito que tuvo el salto de su autor a la dirección de largometrajes. Pero, ante todo y sobre todo, Akira es una obra maestra del cómic de ciencia-ficción que, de hecho, puede entusiasmar tanto a los aficionados al manga y al anime como a los más reacios a éste, gracias a su aliento clásico.
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17:02
El texto completo, que forma parte de la segunda entrega del dossier de los años 40 de Miradas de Cine, lo podéis leer aquí.
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15:11
"A pesar de que la anterior Hellboy no fue un éxito fulgurante, Guillermo del Toro ha conseguido llevar adelante su secuela, Hellboy: el ejército dorado, llevándose el proyecto de Columbia a Universal. Recuperando a la mayor parte del reparto original, el mexicano ha aprovechado los mimbres de los cómics de Mike Mignola para urdir un film todavía más personal e, inevitablemente, también más irregular"
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18:36

