adiós, t-virus

|

Hace poco tuve la oportunidad de comer brevemente con dos viejos compañeros de andanzas en PlanetStation (los artistas antes conocidos como Snatcher y Don Crack) y, aparte de ponernos al día en nuestras respectivas vidas, departimos durante un rato sobre la actividad videojueguil que a ambos les concierne, y que yo intenté seguir con creciente desconcierto al darme cuenta de algo: no me enteraba de nada. Yo, que hasta hace casi tres años, todavía escribía en revistas como EDGE y NGamer, me encuentro que, poco a poco, casi sin darme cuenta, tanto mi actividad profesional como mi vida personal me han ido alejando de la actualidad del mundo de los videojuegos y que, excepto los trailers que veo publicados en Facebook o en páginas especializadas, estoy absolutamente descolgado de este mundillo. Y lo que, a priori, fue una sensación de honda tristeza, de pérdida, se convirtió en la (serena) confirmación de una realidad: las cosas han cambiado. T-Virus ya no existe.

Ha quedado muy lejos la época en que todavía soñaba con resucitar, de alguna forma, el espíritu PlanetStation. Le tengo un cariño bárbaro a aquella etapa (así como a toda la gente que conocí, tanto compañeros de trabajo como lectores fieles), y siempre formará parte de la persona que soy hoy en día, pero la vida me ha llevado por otros derroteros y, ahora mismo, estoy pendiente de otras cosas. Ni mejores ni más importantes: simplemente diferentes. Pero igualmente ilusionantes, y que espero que sigan dando cada vez más y mejores frutos. El tiempo lo dirá.