diez años de miradas de cine

|

Mi primer contacto con Miradas de Cine proviene de hace seis años, cuando me pidieron que contestara a un breve cuestionario para el dossier sobre la crítica de cine que hicieron en junio de 2006. Fue algo corto (e indoloro), y de hecho no dejó más huella. Y es que, por entonces, las cosas eran muy distintas. Yo llevaba poco escribiendo profesionalmente sobre cine, el equipo de la revista seguía siendo más o menos el original, y las ganas de escribir que me sobraban de Dirigido las volcaba en este blog, desde hace un tiempo un poquito abandonado (las servidumbres de Facebook y Twitter obligan).

Por aquel entonces tuve como alumno, en una escuela con la que hace tiempo que no estoy relacionado, a un jovenzuelo que aún no sabía lo importante que llegaría a ser en mi vida. Se llamaba Roberto Alcover Oti, y la relación que establecimos fue consolidándose hasta convertirse en una amistad que floreció en el Festival de Sitges de 2006 (y que con los años ha ido haciéndose cada vez más profunda y más sólida), donde además hizo de enlace para presentarme, en vivo y en directo, a algunos de los miembros del equipo de la revista. Edición de Sitges a edición de Sitges (y con algunas incursiones en la Muestra Sci-Fi de por medio), fui haciendo cada vez más piña con gente como J.D. Cáceres, Lolo Ortega, Sergio Vargas, Javi Pulido, Óscar Brox y Diego Salgado, hasta el punto de que algunos de ellos incluso vinieron a mi boda allá por el verano de 2009... ¡Madre mía, cómo pasa el tiempo!

Ese año había empezado a colaborar de forma más o menos esporádica en Miradas, primero en dossiers (incluida mis entusiastas aportaciones a la reflexión colectiva sobre Perdidos) y, más tarde, haciendo pequeñas incursiones en la sección de actualidad... Además de aportar tres esforzados textos para el primer libro publicado por la revista (que esperamos que sea el primero de muchos), Cien miradas de cine. Y es que, por más que el trabajo y el nacimiento de mi primer hijo me dejan cada vez con menos tiempo, la amistad, el cariño y el respeto que siento hacia todos los que siguen luchando por la revista me llevó a, el pasado mes de noviembre, incorporarme a su redacción de forma estable (más tarde también se ha añadido otro miembro no oficial de la publicación, Salva Solano), comprometiéndome a hacer, al menos, una aportación mensual que intento que esté a la altura de mis excelsos compañeros de página.

Por todo ello, celebro con orgullo este décimo aniversario de Miradas de Cine, una efeméride que es mérito del esfuerzo de todos los que están detrás, y le dedican tiempo sin esperar remuneración alguna a cambio, más allá del gusto de hablar de aquello que nos apasiona. Ojalá mis pequeñas aportaciones hayan contribuido de alguna manera a mantenerla viva, palpitante, y tan comprometida (a nuestra manera, por supuesto, tal y como señala Roberto en su texto conmemorativo) como siempre... Seguiremos luchando como hasta ahora, pero también riéndonos y pasándolo bien frente a unas cervezas, porque ¿acaso no es eso lo importante de todo esto?